lunes, 16 de noviembre de 2015

Un señor mayor reflexiona sobre su vida con un verso

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Navegando me he encontrado con este texto. Me pareció bello, auténtico y real, dice que lo es ( real) . No lo sé, pero aquí lo reproduzco.

El autor, sin firma, nos explica que su vida se puede resumir en estas pocas líneas. Creo que sea real o ficción, cuando lo acabes de leer, debes perder un par de minutos en posicionarte  y reflexionar. ( Sobre todo aquellos que hoy tenemos padres de avanzada edad, a la vez somos padres, y seremos esos mayores del futuro no tan lejano)...
 
"...Tengo 82 años y no veo mejor forma de contar mi historia que a través de una poesía que describe mi vida pasada y mi vida actual:

¡Qué vida más loca!
Ya no soy aquel hombre de entonces,
el trabajo para mi está de sobra;
me flaquean las piernas, no puedo, ya no puedo coger la garlopa.

Hoy estoy en el mundo lo mismo, que esos muebles que tienen
la carcoma; con el forro del pelo sin pelo;
averiada y perdida la forma.
Hoy estoy ya viviendo en el mundo de propinas;historia los viejos estorban.
Hoy mis hijos me tienen como el gato.
Hoy mis hijos me tienen de limosna.
Ellos triunfan y beben y danzan
y me riñen por nada, las bribonas de las nueras que no pueden ni verme.
Y los nietos, los pobre, me toman por el coco; Les pinchan mis barbas
y ni un beso me dan; a mí que ahora
más que nunca quisiera los besos,
esos besos que saben a gloria;
los que a mí me faltan,
los que a otros les sobran.
¡Es ley de vida!
¡Los viejos estorban!
Cuantos besos que yo les he dado
por las noches al volver de la obra.
Cuántas veces entré de puntillas
porque estaban durmiendo en su alcoba
y con mucho cuidado les besaba sus manitas,
las mismas que ahora, no acarician aquel que por ellos
ha pasado penas mu hondas.
Cuantas veces, rendido del tajo
me he pasado sin dormir, con zozobra,
porque alguno hablaba con fiebre
y le ardían sus manos rosas;
Y yo, con su madre, velando su sueño,
y oyendo sus “ayes”, besando su boca.
Me lastimaba el rodar de los coches,
el ruido del cuco que daba la hora,
y el aire, y la lluvia y en fin,
el aliento me estorbaba
Ya ves tú qué cosas.
Y hoy me escuchan toser y me dicen:
¡Caramba con la tos y que porra!
¡Demonio de viejo, que tos más ladrona!
¡Aquí no hay quien duerma!
¡Cállese y no tosa!
Ya ves tú que contraste de mundo.
Ya ves tú como son las personas.
Hoy el sol es mi amigo del alma,
su calor me da vida, me entona;
más se oculta al ponerse la tarde,
y al ponerse, replican las monjas
sus campanas al toque del Ángelus
Yo, al oírlas, me quito la gorra.
Y aún pido por mis hijos
que al fin son mis hijos,
mi vida y mi gloria.
Y buscando el calor del brasero,
al rescoldo me paso las horas.
Ellos beben y ríen y danzan.
Ellos y ellas alegres la gozan.
Y los chicos diablean y brincan,
Mientras yo en el rincón de mi alcoba,
los escucho y contemplo al rescoldo
que cual yo, tienen la vida muy corta.
Y me duermo, y aún sueño con ellos
y los beso al volver de la obra
Y sigo soñando….

¡Dios mío, que cosas sueño!
¡Que me quieren, que no me abandonan!
Y amanece, y me encuentro sin ellos..."


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